viernes, 28 de junio de 2013

¿Será Jon Bon Jovi un friki?

He estado leyendo las críticas en distintos periódicos del concierto de ayer en Madrid de Bon Jovi y esta vez he visto que prácticamente todos coinciden en una cosa; fue una demostración de lo americanos que son y de lo que les gusta serlo.

Antes de continuar me gustaría comentar dos cosas.

La primera es que efectivamente son americanos, lo que sin duda les habrá influido mucho en su espectáculo, por lo que me parece lógico que “sean muy americanos” como algunos escriben. Imaginemos que un japonés que acaba de ver un espectáculo flamenco de una compañía española, muy populares en Japón por cierto, comentase “no sé, con esos trajes de gitana y las peinetas, son como demasiado españoles ¿no?” Bien, ¿qué pensaríamos nosotros entonces?

Lo segundo es que el que se espere que Bon Jovi sea como Rage Against The Machine está muy equivocado. Aunque tengo que decir que, habiendo visto a los dos, los de New Jersey son infinitamente más profesionales.

A pesar de lo que pueda parecer, Bon Jovi no me gusta especialmente, aunque disfruté bastante el concierto de ayer. Seguro que para muchos críticos no se alcanzó el nirvana musical que, sospechosamente, tan solo se puede alcanzar con Muse, pero a pesar de esto, no creo que defraudase a nadie, especialmente a sus fans. El concierto fue largo e intenso y creo que todo el mundo se fue a casa contento porque seguro que tocaron la que había venido oír.

Por cierto, he llegado a leer que el escenario, una reproducción gigante de un Buick Electra del 59, era un símbolo del poderío y hegemonía americana. En fin, a mí personalmente me pareció muy bonito, que dio bastante juego y que gracias a ese despliegue de pantallas gigantes pudimos ver el concierto estupendamente. Aquí os dejo un video a ver qué os parece a vosotros.


Pero me he decidido a escribir este post por otra razón. Ya os he comentado que en casi todos los medios se ha hecho hincapié en su americanismo, escenificado entre otras cosas, por la cazadora que Bon Jovi llevó puesta en la primera parte del concierto y el tatuaje con el símbolo de Superman que lleva tatuado en el brazo.

Ahora bien, ¿y si aparte de todo lo comentado, resulta que Bon Jovi usa toda esta iconografía porque en realidad es un geek o un friki?

Esto se me ocurrió ayer, porque aunque sí que es cierto que la cazadora tenía las barras y estrellas, a mi no se me ocurrió que fuera un símbolo imperialista, si no que era clavadita a la guerrera que usa el Capitán América, el personaje de cómic.

 


Respecto al tatuaje hay poco margen a la interpretación, porque se trata directamente de uno de los símbolos por excelencia del mundo del cómic.

Alguien podría pensar que precisamente el Capitán América y Superman son dos iconos de la cultura americana y que reafirman lo que dicen los periódicos, y podría tener razón, pero entonces ¿por qué elegir justamente estos dos, tan cercanos al mundo friki y no otros de los miles de iconos que la cultura americana tiene?


Si Bon Jovi fuera un friki, supondría un cambio enorme en la mentalidad colectiva y se cargaría el estereotipo que actualmente se tiene del mundo friki. Los frikis o geeks podrían ser personas atractivas, con mucho éxito capaces de encandilar a miles de personas en un estadio independientemente de si les gusta disfrazarse de Luke Skywalker o comentar la última de los x-men. 


Se pondría de moda tener una pareja friki y muchos saldrían del armario, ¡si a mí me gusta Star Trek!, ¡quiero ir de vacaciones a Invernalia!  ¡Viva Légolas! Por eso me pregunto, ¿no sería bonito que Jon Bon Jovi fuera un friki?

Enlaces a crónicas.

miércoles, 5 de junio de 2013

Hooray for Iron Maiden

Sé que esta vez ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí algo en este blog, pero es que no quería hablar sobre problemas, para variar. Por eso me ha costado tanto encontrar un buen tema, no creáis, pero por fin lo encontré, porque el pasado viernes estuve en el concierto de Iron Maiden.

Para el que no lo sepa (hace falta ser pecador), Iron Maiden es una banda inglesa, de las más importantes de la historia del Heavy Metal, que lleva dando guerra desde finales de los años setenta. Pero además de haber compuesto una larga serie de temas míticos y de vender millones de discos, esta banda se caracteriza por una febril actividad dando conciertos por todo el mundo. Pero por todo el mundo de verdad, a ver, por ejemplo ¿sabéis donde está Curitiba o Bangalore?

Yo tampoco, pero resulta que también van a tocar por allí. Pero eso será otro día, porque el pasado día 31 de Mayo tocó en el Sonisphere de Madrid y para allá nos fuimos.

Antes de continuar, os tengo que dar la razón a algunos (pesadísimos sois), que sí, que tienen unos cuantos años, que sí, que ya son abuelos, que sí, que alguno parece un jubilado inglés de esos que viven en Benalmádena. ¡Pero es que el tiempo pasa para todos!

Y si no mirad la siguiente foto, sacada 15 minutos antes de empezar el concierto, y decidme cuantas melenas al viento veis... J


Era todavía de día, que parece que no pega ¿verdad?, y además hacía fresquete, pero aun así, cuando salieron estos tíos nos engancharon a la primera. Ahora imaginad a todos los de la fotos de arriba saltando y... cantando.

Cuantos euros en clases de inglés tirados al retrete, ¿por qué será que siempre cantamos las canciones cómo nos las aprendimos cuando teníamos 15 años?

Después de “Tu minis tu midnait “, ya estábamos entregados. Vale, lo reconozco, estábamos algo predispuestos, pero eso no quita que los maiden sepan pero que muy bien lo que hay que hacer.
Entonces llegó lo bueno.

Iron Maiden tienen media docena de canciones que cualquier otro grupo sólo las tocarían en el teórico clímax del concierto o como traca final. Pero los maiden no. Empezó con The Trooper y acabó con Seventh son of a the seventh son. Entre medias 40 minutos de música con una intensidad increíble, una tras otra, con la gente entregada, saltando, bailando, coreando, sudando y, sobre todo, disfrutando. Sin más.



Luego un pequeño respiro y ahí estábamos todos resoplando, pero con una sonrisa de oreja a oreja. También había un runrún, algo así como “¡qué pasada tío!”, “¡son la hostia!”, “¡qué rato más cojonudo!”, “ay, ay, ay la rodilla”. Entonces me acordé de los que me han martilleado la oreja con lo de “pero si son unos jubiletas” o “ya no están para estos trotes”, y sonreí aun más.

El respiro no duró mucho y de ahí al final, y luego en los bises, seguimos a tope hasta que se acabó. Fue una hora y tres cuartos de deleite, donde pudimos comprobar lo grande que es el Rock  y, además, bajar algún kilillo que otro.


A mi todavía me dura el buen rollo y a los que podáis pensar que se trata de un tema trivial, os digo que no, que no lo es, que me parece sanísimo y necesario hacer esto de vez en cuando.

Así que de mi parte os receto a todos un buen festival con músicos de los buenos, con los artistas de verdad, de los que no fallan y lo dan todo. Luego que cada uno escoja el estilo que le vaya ya sea Metallica, Bruce Springsteen o Serrat. ¡Veréis lo bien que os va a sentar!


Pero en el Sonisphere no solo estuvieron Iron Maiden, así que para acabar os dejo un vídeo con la versión que Anthrax hizo del TNT de AC/DC, cortesía de mi amigo Alberto. ¡Hasta pronto!