miércoles, 5 de junio de 2013

Hooray for Iron Maiden

Sé que esta vez ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí algo en este blog, pero es que no quería hablar sobre problemas, para variar. Por eso me ha costado tanto encontrar un buen tema, no creáis, pero por fin lo encontré, porque el pasado viernes estuve en el concierto de Iron Maiden.

Para el que no lo sepa (hace falta ser pecador), Iron Maiden es una banda inglesa, de las más importantes de la historia del Heavy Metal, que lleva dando guerra desde finales de los años setenta. Pero además de haber compuesto una larga serie de temas míticos y de vender millones de discos, esta banda se caracteriza por una febril actividad dando conciertos por todo el mundo. Pero por todo el mundo de verdad, a ver, por ejemplo ¿sabéis donde está Curitiba o Bangalore?

Yo tampoco, pero resulta que también van a tocar por allí. Pero eso será otro día, porque el pasado día 31 de Mayo tocó en el Sonisphere de Madrid y para allá nos fuimos.

Antes de continuar, os tengo que dar la razón a algunos (pesadísimos sois), que sí, que tienen unos cuantos años, que sí, que ya son abuelos, que sí, que alguno parece un jubilado inglés de esos que viven en Benalmádena. ¡Pero es que el tiempo pasa para todos!

Y si no mirad la siguiente foto, sacada 15 minutos antes de empezar el concierto, y decidme cuantas melenas al viento veis... J


Era todavía de día, que parece que no pega ¿verdad?, y además hacía fresquete, pero aun así, cuando salieron estos tíos nos engancharon a la primera. Ahora imaginad a todos los de la fotos de arriba saltando y... cantando.

Cuantos euros en clases de inglés tirados al retrete, ¿por qué será que siempre cantamos las canciones cómo nos las aprendimos cuando teníamos 15 años?

Después de “Tu minis tu midnait “, ya estábamos entregados. Vale, lo reconozco, estábamos algo predispuestos, pero eso no quita que los maiden sepan pero que muy bien lo que hay que hacer.
Entonces llegó lo bueno.

Iron Maiden tienen media docena de canciones que cualquier otro grupo sólo las tocarían en el teórico clímax del concierto o como traca final. Pero los maiden no. Empezó con The Trooper y acabó con Seventh son of a the seventh son. Entre medias 40 minutos de música con una intensidad increíble, una tras otra, con la gente entregada, saltando, bailando, coreando, sudando y, sobre todo, disfrutando. Sin más.



Luego un pequeño respiro y ahí estábamos todos resoplando, pero con una sonrisa de oreja a oreja. También había un runrún, algo así como “¡qué pasada tío!”, “¡son la hostia!”, “¡qué rato más cojonudo!”, “ay, ay, ay la rodilla”. Entonces me acordé de los que me han martilleado la oreja con lo de “pero si son unos jubiletas” o “ya no están para estos trotes”, y sonreí aun más.

El respiro no duró mucho y de ahí al final, y luego en los bises, seguimos a tope hasta que se acabó. Fue una hora y tres cuartos de deleite, donde pudimos comprobar lo grande que es el Rock  y, además, bajar algún kilillo que otro.


A mi todavía me dura el buen rollo y a los que podáis pensar que se trata de un tema trivial, os digo que no, que no lo es, que me parece sanísimo y necesario hacer esto de vez en cuando.

Así que de mi parte os receto a todos un buen festival con músicos de los buenos, con los artistas de verdad, de los que no fallan y lo dan todo. Luego que cada uno escoja el estilo que le vaya ya sea Metallica, Bruce Springsteen o Serrat. ¡Veréis lo bien que os va a sentar!


Pero en el Sonisphere no solo estuvieron Iron Maiden, así que para acabar os dejo un vídeo con la versión que Anthrax hizo del TNT de AC/DC, cortesía de mi amigo Alberto. ¡Hasta pronto!

2 comentarios:

  1. Yo, por mi parte el pasado lunes estuve al concierto de Bruce Springsteen en Milan. Tres horas y veinte de espectaculo. Confieso ke cada veZ q vuelvo da un concierto del Boss mi ateismo vacila mucho.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno Jesús. De vez en cuando nos merecemos un respiro y unas dosis de buen humor.
    Mar

    ResponderEliminar